31 de marzo de 2015

EN ESTA SEMANA DE PASCUA

Aprovechando estos días más relajados, toma conciencia de tus conexiones transgeneracionales y saca un tiempo para hacer estos homenajes, que quizás durante tu día a día no te ves inclinado a realizar.

Además, la Pascua es un tiempo que nos recuerda el sacrificio y la resurrección, la luz de la conciencia, la transmutación y el perdón, así como la misericordia. Estos conceptos, ideales o valores, están inscritos en nuestro inconsciente colectivo, aunque no seamos practicantes ni devotos, quizá nuestros ancestros sí lo fueron.

Como siempre digo, mi opinión es que cada cual ha de permitirse un tiempo para sentir lo que quiere o necesita hacer con sus programas ancestrales.

Muchas personas acuden a consulta pidiendo "que les corten los programas" como si este proceso fuera una cirugía... ahí ni hay amor, ni reconocimiento. Eso sería algo muy alejado de la biología y de la consciencia de unidad.

Yo siempre recomiendo analizar el programa, recibir el impacto emocional que conlleva darse cuenta de él, vivirlo plenamente y exteriorizar las emociones que provoca, para llegar a la comprensión y finalmente a la unidad. Esto sería un buen trabajo de duelo.

(ME PERMITO RECORDAR AQUÍ QUE HACER UN DUELO NO SIGNIFICA ESCUCHAR UNA GRABACIÓN)

El Dr. Salomón Sellam sugiere este bonito ritual y es éste: elige el día que sientas adecuado para consagrar a tu ancestro (puede ser una fecha suya como su nacimiento, fallecimiento, día de su santo, etc). Déjate llevar por tu intuición.

Coloca una foto suya, una esquela, algo que te recuerde a él (que sea fotocopia, no un original). Junto a él, una vela de 24 horas encendida. Al otro lado de la vela, coloca tu propia fotografía. Ambas imágenes han de mirarse.

En este altar, dedica 24 hora a honrar y reconocer a tu antepasado, como tú lo sientas. Durante el día, con plena conciencia, cada vez que pases por ahí vas alejando tu foto de la suya, dejando la vela junto a él.

Al final del día las fotos han de quedar separadas, una en cada extremo de la mesa o mueble donde construiste el altar. Antes de dormir, coloca las fotos mirando hacia ti. Ya no se están mirando mutuamente.

Ve a dormir en plena consciencia de que esa noche, tu inconsciente hará la despedida. Reza, medita... como tú desees. A la mañana siguiente, incinera la foto o la esquela y llévala a un curso de agua, a un río y arroja las cenizas en él.

Espero que os guste, a mí me parece muy coherente y es el que yo elegí hacer con mis antepasados.


26 de marzo de 2015

LA PSICOGENEALOGÍA - Entrevista a Anne Ancelin Schutzenberger - y 4



Me acuerdo de un chico trabajador e inteligente que tenía éxito en todo, menos en los exámenes. Juntos descubrimos que, desde el siglo XIX, catorce de sus primos habían suspendido el bachillerato.

Buscamos el origen del problema y, al final, comprobó que a su bisabuelo lo habían echado de la casa el día antes del examen de bachillerato porque se había acostado con la criada y la había dejado embarazada, y como tenía un estricto sentido de la responsabilidad, se fue y se casó con ella. 

Pues bueno, el hijo de este señor a su vez, dejó la escuela el día antes del examen y su hijo también, cada vez por razones banales. Y este peso se transmitió durante cuatro generaciones porque el bisnieto de este señor todavía sufrió las consecuencias de esta falta cuidadosamente escondida por toda la familia. Desde que descubrimos la historia y realizamos un trabajo familiar, ¡Todos los hijos de la línea sucesoria aprobaron sus exámenes! 

¿Y cómo se puede explicar el entusiasmo actual por la terapia transgeneracional? 

A.A.S.: vivimos un periodo de profunda transformación de nuestro medio y de nuestra manera de pensar, tanto del cuadro de vida como de su contexto. Es, como dijo Alvin Toffler, un estrés colectivo, una especie de shock del futuro, algo que muchas personas viven con cierto grado de angustia. Hoy en día, existen muchos datos desconocidos de los cuales depende la supervivencia de nuestra cultura y de nuestro planeta. Durante el trastorno general, muchos terapeutas se tienen que enfrentar a casos difíciles en los que se apoyan las teorías clásicas. Permitir un arraigo de la persona a su historia forma parte de las soluciones.

En Aïe mes aïeux! a menudo hace referencia al psicoanalista húngaro Iván Boszormenyi-Nagy. ¿Qué demostró?

A.A.S.: En su práctica clínica, hacía que sus pacientes hablaran de sus familias porque, según él, el objetivo de la intervención terapéutica era restituir una ética de las relaciones transgeneracionales. 

Sus conceptos clave de lealtad familiar invisible y de gran libro de cuentas familiares me han facilitado mucho el trabajo. La unidad de los miembros de un grupo depende de su lealtad. Y se debe establecer un vínculo entre esa lealtad tanto como las ideas como con las motivaciones y los actos de cada miembro del grupo. Y de ahí se desprende otro concepto: el de la justicia familiar.

Cuando la justicia falla, esto se traduce en el abuso de unos miembros de la familia sobre los otros, y entonces hay que ir a buscar patologías o accidentes repetitivos. En cambio, en caso contrario, hay afecto, atenciones recíprocas y las cuestiones familiares están al día. Podemos hablar de equilibrio de cuentas familiares o de un gran libro de cuentas familiares donde cada uno puede verificar si están en números negros o rojos. 

Si se deja que las deudas, las obligaciones y los favores que se deben se acumulen de generación en generación, se corre el riesgo de tener que enfrentarse con todo tipo de problemas, como herencias injustas, querellas, rupturas anormales… Uno de los débitos familiares típicos es una muerte que se ha vivido como algo tan injusto que no se puede llorar, decir, no vivir el duelo y así la herida queda abierta por siempre jamás. 

¿Puede darnos algún otro ejemplo de deudas en las cuentas familiares? 

La deuda más importante de la lealtad familiar es la que cada persona siente hacia sus padres por el amor, el cansancio y las situaciones que ha recibido desde la infancia hasta la edad adulta. Satisfacer esa deuda es de orden transgeneracional, es decir, que lo que hemos recibido de nuestros padres, lo transmitiremos a nuestros hijos, etc. Puede darse el caso de que haya distorsiones patógenas entre los méritos y las deudas. Pongamos un ejemplo: hay familias en las que la hija mayor adopta el papel de madre con sus hermanos pequeños, e incluso con su propia madre.

Es lo que llamamos parentificación. Un niño que debe adoptar el papel de padre o madre demasiado temprano sufre un importante desequilibrio relacional.  En realidad es muy difícil entender los lazos transgeneracionales y el libro de méritos y deudas, porque no hay nada claro. Cada familia tiene su manera de definir la lealtad familiar. Pero el estudio transgeneracional puede aportar una clarificación definitiva sobre el tema.


En su obra, descubrimos un enfoque antropológico donde insiste en la importancia vital de las normas familiares. 

A.A.S.: ¡No fue casualidad que dejara analizarme por un antropólogo (Gessain fue director del Museo del Hombre y acompaño a Paul Émile Victor en su visita a los esquimales) y que trabajara con Margaret Mead! El enfoque antropológico contextual es fundamental: es completamente necesario colocar a las personas y los acontecimientos en su contexto y entender las normas familiares y sociales de la época, del medio y del lugar precisos.

Hablemos de algunas normas familiares que nos encontramos a menudo: hay familias cuidadores/cuidadas, donde determinados miembros de la familia cuidan a otro, que está enfermo; en otras familias la norma es hacer lo que sea para que el hijo mayor vaya a la universidad, aunque siempre tiene que ser un chico, nunca una chica; hay otras familias donde se designa a un heredero para continuar con los negocios familiares; en otras, varias generaciones conviven bajo el mismo techo. En otra época, un hijo heredaba todo lo de casa y los demás tenían que ir a buscarse la vida.

Cuando uno observa un genosociograma, es esencial ver qué normas están en vigor y quién las ha elaborado. Puede ser un abuelo, una abuela, un tío… Cuando uno empieza a entender estas normas, puede intentar ayudar a la familia a conseguir una disfunción relacional menor y un mejor equilibrio de deudas y méritos de cada uno. ¡No siempre es fácil descifrar una familia!

También ha estudiado en profundidad el fracaso escolar. Según usted, ¿suele ser algo de orden transgeneracional?

A.A.S.: Mi enfoque es contextual, sociopsicológico, psicoanalítico, transgeneracional, etnológico y etológico a la vez. Todas estas ciencias son importantes y sus aportaciones son complementarias. En el caso del fracaso escolar, tenemos que añadir el especto socioeconómico de las lealtades familiares brillantemente analizadas por Vincent de Gaulejac que, debo admitirlo, me han abierto mucho los ojos. Demuestra lo difícil que es para un buen hijo o una buena hija sobrepasar el nivel de estudios de sus padres; es posible que se pongan enfermos el día antes del examen, o perderán el tren, o tendrán un accidente por el camino, o sencillamente se olvidarán de poner el despertador. 

Al hacer esto, responden inconscientemente al mensaje doblemente apremiante de su padre, el famoso double-mind: “Haz como yo pero, sobretodo, no hagas como yo”. Es decir: “Lo hago todo por ti y quiero que tengas éxito… pero me da miedo que seas más que yo y que nos abandones”. Sin embargo, estos mensajes son casi todos de los tiempos de generaciones precedentes. Aún así, la fidelidad a nuestros antepasados, ya sea consciente o inconsciente, siempre está presente. 

La historia de las generaciones pasadas puede guiar nuestro destino individual. Lo que significa que algo que un antepasado vivió hace cincuenta o cien años puede orientar las elecciones vitales, determinar la vocación, desencadenar una enfermedad o incluso provocar la caída de las escaleras de un bisnieto. 

Entonces ¿qué queda a nuestra libre elección?

A.A.S.: Todo, Porque también tenemos la posibilidad de desligarnos de las repeticiones familiares para reconquistar nuestra libertad y empezar, por fin, nuestra propia historia.

FIN


25 de marzo de 2015

LA PSICOGENEALOGÍA - Entrevista a Anne Ancelin Schutzenberger - 3



¿Se podría evitar? ¿Puede alguien escapar a la repetición y dirigir libremente su propia historia?



A.A.S.: Para evitar la repetición, es necesario tener consciencia de ella. Acuérdese de la chica sueca. Cuando la ayudé a darse cuenta de que, si sucumbía al cáncer, no habría nadie que le llevara flores a la tumba de su madre y que, además, su querida madre hubiera querido que ella viviera mucho más, para ella fue un shock muy grande e, inmediatamente, se produjo un cambio radical en su vida y en su enfermedad. 


Recuperó las ganas de vivir, dejó de desarrollar síntomas del cáncer, las metástasis desaparecieron, recuperó la energía y ganó peso, volvió a su trabajo y a su vida normal… Hizo que le pusieran una pierna artificial y aprendió a esquiar y a conducir un coche adaptado. Estaba tan radiante que los que la habían cuidado casi no la reconocieron.


Si el origen del dolor o de la enfermedad está cerca de la consciencia, el mero hecho de visualizar la historia familiar de golpe, seis o siete generaciones, es decir colocarla en el árbol genealógico, en su contexto psico-político-económico-histórico a lo largo de los años y, bruscamente darse cuenta de las repeticiones, puede bastar para crear una emoción lo suficientemente fuerte como para liberar al enfermo del peso de las lealtades familiares inconscientes. 

Personalmente, al hacer trabajar a un paciente sobre su familia, su árbol genealógico y sus secretos, a menudo consigo poner al día, en dos o cuatro horas, lo que antes tardaba diez años de diván en conseguir. La realidad de los hechos y las repeticiones saltan a la vista. Todo se ve más claro desde el principio. 

Sin embargo, desconfiemos, como Freud, de la catarsis a la que no sigue una preelaboración (el famoso working through, el trabajo continuo sobre uno mismo, sus sueños, sus asociaciones de ideas, sus lapsus… que componen la curación analítica=. Recordemos que Freud, en una de sus obras, exponía el problema de las recaídas al final de la terapia, y comparaba la curación con una sinfonía, cuyas notas se desarrollan y se retoman en varios registros, varias veces, antes de estallar justo antes del final. 

Además, a veces el secreto familiar está tan oculto que resulta imposible tomar consciencia de él. En estos casos, es necesario recurrir al análisis de los sueños, las asociaciones de ideas (mediante un diálogo con el terapeuta, como propone Winnicott, inventor del codiseño) o a los recuerdos personales y los intercambios de opiniones con un pequeño grupo de terapia, con una puesta en escena de las experiencias familiares, como en el psicodrama.

El hecho de poner en escena una situación antigua de forma integral, con todo el cuerpo y no únicamente con las palabras, ayuda a revivir la emoción de lo que se escondió y permite, al fin, expresar los sentimientos reales y la tensión que había nacido entre lo que nos escondían y lo que, sin embargo, presentíamos, hablar, llorar, gritar y pegar previene la conversión del trastorno psíquico en síntoma somático. 

Por eso es tan importante poder expresar las emociones, los verdaderos sentimientos, sin miedo ni pudor, los secretos, los no-dichos, los traumas ocultos, los grandes dolores y los duelos no realizados (en el psicodrama, la técnica del exceso de realidad permite despedirse de los muertos antes de su muerte, como si sucediera en ese momento, o después, en su tumba o cerca del mar que los engulló sin sepultura, por ejemplo, y al terminar de una vez por todas con las tensiones acumuladas y conseguir la Gestalt que hasta entonces sólo había intuido).


El siglo XX fue el siglo de las hecatombes. Por primera vez en nuestra historia, millones de hombres fueron enterrados, a menudo sin sepultura, lejos de su tierra y de sus antepasados.
¿Podemos hablar, en este caso, de un enorme trastorno generacional en nuestra civilización?

A.A.S.: En el siglo XX apareció un fenómeno nuevo: las masacres masivas de la Primera Guerra Mundial, seguida de las guerras civiles rusa y española y de la Segunda Guerra Mundial. Estos conflictos provocaron millones de muertos anónimos; innumerables desaparecidos sin sepultura; la coexistencia, en las trincheras o en los campos de concentración, de muertos, de agonizantes y de vivos, la lenta agonía de los heridos o los gaseados… y las pesadillas de los supervivientes y sus descendientes.



Recordemos que, ya en su época, los cirujanos militares de Napoleón I reconocieron e identificaron, durante la retirada de Rusia, en 1812, el "síndrome de silbido de las bombas" para calificar los sufrimientos, las pesadillas y las angustias de los supervivientes y los testigos de la trágica muerte de sus compañeros (lo mismo que encontramos actualmente en las pesadillas de sus descendientes en muchos países como Francia, Israel, Armenia, Polonia… incluso en Canadá y Estados Unidos). 

Por eso, para los armenios ha sido realmente importante ver recientemente que la comunidad internacional reconocía su genocidio, aunque se haya producido cincuenta años después. Estoy segura de que a millones de personas esto les ha permitido recuperar la paz interior. Tenían que matar el fantasma. En el caso contrario, hay una dimensión dramática en el olvido de ciertas fechas, como la del asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero del imperio austrohúngaro, el 28 de junio de 1914 en Sarajevo, que desencadenó la Primera Guerra Mundial, la subida al poder de Hitler y la Segunda Guerra Mundial.

Cuando uno sabe que un muerto mal enterrado impide realizar el duelo en la familia, resulta fácil imaginar que una hecatombe pueda generar un inmenso trastorno en la civilización. Y no hablemos de los niños armenios masacrados en 1915 (más de dos millones), de los judíos deportados a los campos de concentración o los gaseados de Verdún que sufren crisis de asma, eczemas y violentas migrañas los días de la masacre, la deportación o el drama. En estos casos creo que es posible realizar un trabajo terapéutico a gran escala, con todos los supervivientes y descendientes como pacientes. Cuando un antepasado ha sufrido, para sus descendientes es fundamental que el dolor sea reconocido.

Una vez dicho esto, también debo reconocer que no hace falta hablar de circunstancias tan dramáticas para que el síndrome de repetición arruine la existencia de alguien. De la cantidad de personas que han acudido a mi consulta porque sufren problemas psicosomáticos inexplicables, los hay por ejemplo que se les repite un sueño en que sistemáticamente suspenden un examen y su vida profesional queda en el aire… sin ninguna razón aparente.




24 de marzo de 2015

LA PSICOGENEALOGÍA - Entrevista a Anne Ancelin Schutzenberger - 2



Pero, esa repetición implica que el chico debe saber algo de la vergüenza familiar y que ha debido oír hablar del desgraciado tío, ¿no?


A.A.S: ¡Claro que no! Hablar no es necesario para comunicarse: los estudios sobre la comunicación no verbal y el lenguaje del cuerpo demuestran que los seres humanos nos comunicamos a través del lenguaje pero también con el cuerpo, los gestos, el tono de voz, la respiración, la actitud, el estilo de vestir, los silencios, la evasión de determinados temas…

La vergüenza, igual que el secreto, no necesitan ser evocados para pasar de generación en generación y venir a perturbar a un eslabón de la familia, un eslabón directo o indirecto, o alguien indirectamente relacionado con la familia o que actúe por lealtad familiar, por identificación.

Le voy a dar un ejemplo: una niña de cuatro años que tenía pesadillas en las que la perseguía un monstruo. Por las noches se despertaba tosiendo, gritando y con dificultades para respirar y cada año, el mismo día, la tos degeneraba en un ataque de asma. Le pregunté a la madre qué día había nacido. “La madrugada del 25 al 26 de abril”, me dijo. Conozco la historia de Francia y sé por estudios realizados con pacientes míos, que muchos traumatismos familiares tienen su origen en las persecuciones en tiempos de guerra, en ocasiones muy antiguas, o están relacionados con muertes trágicas en el campo de batalla. 

Entre el 22 y 25 de abril, las tropas alemanas lanzaron por primera vez gases de combate sobre las tropas francesas. En Ypres, miles de soldados franceses de la Primera Guerra Mundial murieron gaseados, asfixiados. Entonces, le pedí a la madre que buscara las palabras Ypres y Verdún en el genosociograma familiar y encontró que un hermano del abuelo fue uno de esos soldados muertos por los gases… ¡la noche del 25 al 26 de abril de 1915! Luego le pedí a la niña que dibujara el monstruo que la perseguía en las pesadillas y dibujó lo que ella llamaba “unas gafas de buceo con una trompa de elefante”. Era una mascara antigas de la Primera Guerra Mundial, reconocible por cualquiera de nosotros.

Sin embargo, la niña nunca había visto ninguna máscara y nadie nunca le había hablado de la trágica muerte del tío abuelo ni de las consecuencias de una muerte por inhalación de gas de combate, principalmente, gas mostaza. Verificamos todos los datos en el ministerio de la guerra: el tío abuelo había demostrado valentía y lo habían condecorado. Sin embargo, a pesar de todos los no-dichos, la información pudo transmitirse: la niña tosía y escupía, se quedaba sin respiración y se angustiaba como el difunto tío abuelo en la trinchera, con un paroxismo a una hora determinada (hacia media noche). Y todo eso hasta el día en que hizo el dibujo…

¿Cómo ha podido pasar toda esa información a través de dos generaciones? ¿Cómo se ha transmitido? Quizás por el coinconsciente familiar y de grupo, quizás por las ondas morfogénicas de las que habla Rupert Sheldrake, quizás porque el discurso familiar lo había evitado (no se habla de lo que causa tanto sufrimiento). El recuerdo de una muerte trágica y de un muerto mal enterrado hizo que su abuelo y su madre crearan una zona de sombras donde se escondía el dolor, como en una cripta.

Mi hipótesis es que, durante toda su vida, se habrían producido lagunas en el discurso del abuelo y la madre. Cada vez que éste haya encontrado una ocasión para recordar la brutal muerte de su familiar (una foto de familia, una película bélica en la televisión…) habrá manifestado más dificultades al expresarse con la mirada, la voz o la actitud que por el contenido de las palabras que hubiera podido decir. Habrá evitado ver una película sobre la guerra, habrá hablado mal de los soldados alemanes, habrá tenido miedo del gas, de la cocina…

Entonces, esas evasiones pueden transmitir una información “al vacío”. Pero ¿Pueden alcanzar tal nivel de precisión de llegar a grabar la imagen fotográfica de una máscara antigas en las pesadillas de la niña?

A.A.S.: Actualmente, decenas de médicos hemos constatado esto entre nuestros clientes en lugares tan dispares como Europa, América del Norte y del Sur, África y Oriente Medio. Todo sucede como si, realmente, los descendientes tuvieran una forma de memoria fotográfica o cinematográfica, con sonidos, colores, imágenes, olores, temperaturas, etc. Hay personas que despiertan heladas, temblando y sudando de angustia, encogidas, como si estuvieran prisioneras en un campo de concentración, sobre un colchón putrefacto o en una trinchera de guerra cuando, en realidad, están abrigados en una cama limpia y nunca han vivido nada parecido. 

Sin embargo, no creo que este fuera el caso de esta niña. Más bien creo que, en este caso, lo que tenemos es una comunicación de inconsciente a inconsciente; lo que Moreno denomina el coinconsciente familiar o de grupo. 

¿Quiere decir que las imágenes o los secretos de familia pasan de una generación a otra a través de una especie de telepatía?


A.A.S.: No. Pasan a través de la doble unidad madre-hijo. Y también puede producirse a través de una memoria transgeneracional que hemos constatado pero que todavía nadie ha podido demostrar. Creo que, cuando un niño crece en el útero materno, sueña lo mismo que la madre y que todas las imágenes del inconsciente materno y del coinconsciente familiar pueden grabarse en la memoria del bebé antes de nacer. Desgraciadamente, esta hipótesis todavía no ha desembocado en ninguna investigación científica seria. ¡Y, sin embargo, está en juego la salud de todos!

De todos modos, cabe recalcar que, desde 1998, hay quien empieza a hablar de memoria celular y que se están realizando investigaciones científicas, médicas y biológicas, sobre todo en el INSERM (Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale), sobre el núcleo celular y una eventual memoria afectiva. Pero, antes de dar ninguna conclusión, vamos a esperar los resultados de esas investigaciones, que se darán sobre 2005 o 2010.

La fidelidad a nuestros antepasados nos gobernaría. ¡Nuestro inconsciente nos obligaría a honrarlos, y entonces aparecerían unos fenómenos sorprendentes: un cáncer o un violento atropello! ¿Puede explicitar todo esto en términos médicos?

A.A.S.: Prefiero precisar mi punto de vista y el de alguno de mis colegas. Nunca he dicho que el objetivo fuera honrar a nuestros antepasados, esa frase no es mía. No se trata de eso, sino de repeticiones de acciones interrumpidas, de duelos no realizados después de traumas insoportables, indigestos o no digeridos (si me permite las expresiones) que van a quedarse en el estómago impidiendo que el duelo se exprese y transmitiéndose a nuestra descendencia; una masacre masiva, un exilio, la perdida de una casa o unas tierras, una injusticia…

Es la constatación que Bluma Zeigarnick, un alumno de Kurt Lewin, presentó en su tesis de doctorado Psicología Gestalt, en 1928, sobre los actos interrumpidos que pueden repetirse una y otra vez a lo largo de la vida de un individuo; es lo que en psicología se conoce como el efecto Zeigarnick y que yo explico a mis pacientes para ayudarlos a revivir y superar los duelos no realizados de los dramas pasados.

No estamos hablando de verdaderas maldiciones o, en ocasiones sí, en determinados momentos cruciales de la historia, como el caso de la maldición de los reyes de Francia por parte del Gran Maestro de los Templarios, Jaques de Molay, mientras ardía en la hoguera, el 18 de marzo de 1314. 

En cambio, la llamada maldición de los Kennedy sólo es un mito, aunque podamos encontrar una lealtad familiar inconsciente en la repetición de determinadas fechas, como el 22 de noviembre. Esta fecha aparece por primera vez en su genosociograma en 1858, día de la muerte del padre del abuelo del presidente John F. Kennedy, y una segunda vez en 1963, día del asesinato de este último, que decidió ir a Dallas a pesar de muchas advertencias y no quiso saludar desde un coche cubierto, como si se hubiera olvidado de qué día era… pero no de su deber de morir.

En realidad, esta mórbida forma de repeticiones (que algunos denominan maldición) depende de un mecanismo que la medicina cada vez conoce mejor. Toda muerte causa una depresión en el ser humano. Perder la casa o el trabajo también supone el poder y la necesidad de realizar un duelo. Una vez pasada la revuelta contra lo inaceptable, la tristeza del duelo provoca una disminución del sistema inmunológico.

En ese momento, muchas personas deciden, de manera totalmente inconsciente, que se van a morir a una edad determinada: “Mi madre murió a los treinta y cinco años, yo no voy a pasar de esa edad”, dijo la chica sueca. Y cuando llega a esa edad, cae en una profunda depresión que debilita su sistema inmunológico hasta el punto de desembocar en un cáncer. Y con el accidente de tráfico sucede lo mismo: cuando se acerca la fecha de un trauma familiar muy profundo, una persona puede empezar a correr riesgos insensatos y, evidentemente, el accidente acaba llegando.

El inconsciente vela por todo eso, como un reloj invisible. Yo lo llamo fragilización del año (o periodo) aniversario.

23 de marzo de 2015

LA PSICOGENEALOGÍA - Entrevista a Anne Ancelin Schutzenberger - 1

Hoy comienzo a compartir con vosotros esta entrevista realizada hace ya algunos años a la "madre" de la Psicogenealogía Transgeneracional, Anne Schutzenberger.

Es muy extensa, así que iré compartiendola a lo largo de esta semana, en 4 publicaciones. 

Os recomiendo leerla, para familiarizaros un poco más con el Síndrome de Aniversario.

"Teórica y, a la vez, investigadora sobre el terreno, profesora universitaria, abierta a todas las innovaciones, psicoterapeuta de formación psicoanalítica, terapeuta de grupo (una de las primeras terapeutas en aplicar el psicodrama de Moreno en Francia) y profesora emérita de psicología de la universidad de Niza, donde ha dirigido durante más de veinte años el laboratorio de psicología social y clínica, Anne Ancelin Schützenberger, después de colaborar con Robert Gessain, Jaques Lacan y Françoise Dolto, Carl Rogers, J.L. Moreno, Margaret Mead y Gregory Bateson, la escuela de Palo Alto y la escuela de Dinamarca de grupos de Kart Lewin, se hizo famosa cuando, ya en la segunda mitad de su vida, publicó un libro que se convirtió en un éxito de ventas: Aïe mes aïeux! ("Ay mis ancestros") traducido en varios idiomas. 

Para muchos universitarios y psicoterapeutas, es la persona que introdujo la dimensión transgeneracional (que algunos llaman trans o psicogenealógica) en sus trabajos por un asunto concreto: el síndrome del aniversario. Por lo tanto, nos ha parecido lo más lógico abrir esta serie de entrevistas con una conversación con esta gran dama. 

La psicogenealogía abarca muchas teorías, prácticas y escuelas de pensamiento. Pero también se ha convertido en una palabra popular, un termino común aplicable a casi todo. Y eso es, indudablemente, gracias a la popularización que Anne Ancelin Schützenberger hizo de ella, principalmente en Francia, en la década de los ochenta.  

Después de trabajar durante muchos años con enfermos de cáncer, entre otras cosas con la ayuda de la versión clínica del método Simonton que, apoyándose a la vez en la medicina tradicional y en un seguimiento psicoterapéutico, permite reforzar las ganas de vivir y el sistema inmunológico mediante visualizaciones positivas, empezó a descubrir en sus biografías unos sorprendentes fenómenos de repetición, idénticos a los que sufrieron seres queridos ya desaparecidos.

Y así invento el método del genosociograma, una especie de árbol genealógico muy particular, priorizando sobretodo los acontecimientos sorprendentes o chocantes, tanto para bien como para mal: enfermedades, nacimientos, accidentes, muertes precoces e injustas, matrimonios, viajes lejanos, etc.; mostrando, con una presentación gráfica de toda la familia , en el sentido amplio de la palabra, a lo largo de media docena de generaciones, los principales lazos afectivos, positivos, negativos u olvidados, acabando en el momento en que se produjeron las sorpresas genealógicas.

"No somos tan libres como creemos-dice Anne Ancelin Schützenberger-, pero tenemos la posibilidad de conquistar nuestra libertad y salir del destino familiar repetitivo de nuestra historia si comprendemos los complejos lazos que se han tejido en nuestra familia y descubrimos los dramas secretos, las palabras que nunca se dijeron y los duelos inacabados."

¿Su método? La terapia transgeneracional psicogenealógica contextual clínica, cuya principal misión es desenmascarar nuestras lealtades invisibles y nuestras identificaciones inconscientes repetitivas (alegres o trágicas) que nos obligan a pagar deudas a nuestros antepasados, lo queramos o no, y a repetir las tareas interrumpidas porque no están terminadas. Como escribe en Aïe mes aïeux!: "La vida de cada uno de nosotros es una novela". 

Usted, yo, todos vivimos prisioneros en una tela de araña invisible de la que también somos los tejedores. Si corregimos nuestra tercera oreja, nuestro tercer ojo, si aprendemos a manejar y a comprender mejor, a ver estas repeticiones y coincidencias, la existencia de cada uno será mucho más clara, más sensible a lo que somos, a lo que deberíamos ser. 

¿No hay manera de escapar de esos hilos invisibles, de esas triangulaciones, esas repeticiones? Usted es psicoterapeuta y analista pero cuando recibe a un paciente, se interesa mas bien poco por su historia individual o, al menos, la coloca en un contexto mucho más amplio, pidiéndole al individuo que le informe sobre la vida de sus antepasados. Le hace escribir las fechas con bolígrafo en un papel.

¿Cómo ha llegado a transformar de este modo el desarrollo del proceso curativo? 

A.A.R. (Anne Ancelin Schützenberger): Para empezar, quiero decir, para aclarar lo que usted ha dicho, que no es exactamente un proceso curativo, sino más bien un análisis más profundo y extenso de la visión, un análisis que acompaña o precede a una terapia, una crisis o una enfermedad grave, una búsqueda de identidad, un desarrollo personal o un cambio de vida. 


En la década de los sesenta, acompañaba y atendía en su casa de París, por petición suya, a una chica sueca de treinta y cinco años que se sabía condenada por un cáncer Terminal y que no quería morir "troceada como una salchicha" he hizo un llamamiento de socorro. Los médicos acababan de amputarle, por cuarta vez, una parte del pie y se disponían, impotentes, a amputar todavía más arriba. Como yo tenía una formación psicoanalítica freudiana, le pedí que se liberara de espíritu y me hablara, mediante una asociación de ideas, de todo lo que se le pasara por la cabeza. Como sabe, un análisis es largo, a veces demasiado, y este ejercicio hubiera podido durar diez años.

Sin embargo, no teníamos tanto tiempo: era una carrera contra la muerte. Resultó que en su casa, el salón estaba presidido por un retrato de una mujer joven muy bella. Mi paciente me dijo que era su madre, muerta de cáncer a la edad de treinta y cinco años. 

Entonces le pregunte cuantos años tenía. "Treinta y cinco", dijo ella. Yo dije: "Ah". Y ella respondió: "¡OH!". A menudo tenía la impresión que aquella chica estaba tan identificada con su madre que era como si estuviera "programada" para seguir y repetir su trágico destino. A partir de entonces, todo cambió, tanto para ella como para mí.

A parte de la coincidencia de edad, del destino, ¿qué es lo que le hizo pensar que tras esa enfermedad se escondía un caso de transmisión genética?

A.A.S: Es difícil responderle. Por una parte, siempre me habían enseñado que el cáncer de mama no era una enfermedad hereditaria genéticamente; por otra parte, ¿por qué precisamente a la misma edad? Es la misma dificultad que siempre se presenta, al tratar temas relacionados con el inconsciente, de invocar al destino como causa. En cuanto a la genética, difícilmente podía hacer coincidir las fechas con tanta exactitud. Aquí debo hacer un inciso para puntualizar que mi marido era médico, genetista, matemático y estadista y que yo me sirvo de la observación clínica de manera bastante rigurosa. Además, esa historia enseguida me recordó otra.

Un día, mi hija me dijo: "¿Te has dado cuenta, Mamá? Tu eres la mayor de dos hermanos, de los que el segundo está muerto; Papá es el mayor de dos hermanos, de los que el segundo está muerto y yo soy la mayor de dos hermanos, de los que el segundo está muerto". 

Al principio, fue un shock. A partir de entonces, me empeñe en verificar, con otros pacientes, mi intuición en relación a esa chica. Les pedí a todos que reconstruyeran conmigo su árbol genealógico completo y que, si era posible, debajo del nombre de padres, abuelos, bisabuelos, tíos y primos, indicaran los momentos claves de la historia familiar: tuberculosis del abuelo, matrimonio o matrimonio en segundas nupcias de la madre, accidente de tráfico del padre. 

Mudanzas y desarraigos continuos, cambios de clase social, quiebras económicas, fortunas, participación en alguna guerra, muertes prematuras, alcoholismo, ingresos en hospitales psiquiátricos o en la cárcel, sin olvidar los títulos universitarios y las profesiones. También les pedí que, si podían, escribieran las edades y las fechas en las que se produjeron estos sucesos.

Estos árboles genealógicos tan extensos (bautizados como genosociogramas) revelaron algunas repeticiones sorprendentes: una familia donde, durante tres generaciones, las mujeres morían de leucemia en el mes de mayo; una serie de cinco generaciones donde las mujeres caían en la bulimia a los trece años; una familia donde los hombres eran víctimas, sistemáticamente, de un accidente de tráfico el primer día de colegio de su hijo mayor, etc. 

Estará de acuerdo en que es un poco atrevido atribuir al destino el hecho de que, en una familia, encontremos, generación tras generación, las mismas fechas de nacimiento, el mismo número de matrimonio en los hombres o en las mujeres, el mismo número de hijos ilegítimos o naturales, de mortinatos, de muertes trágicas precoces…¡y siempre a la misma edad!

En cuanto a la herencia genética, ¿cree usted que un accidente de tráfico puede transmitirse por el ADN? Tiene que intervenir otra cosa, es evidente, porque, cuando se prestaba atención, la frecuencia y la visibilidad de las repeticiones era tan evidente que no podía ser fruto del destino. ¿Y cómo se explica esas repeticiones? ¿Por qué repetimos lo que vivieron nuestros padres o nuestros antepasados?

A.A.S.: repetir las acciones, las fechas o las edades que han conformado la novela familiar de nuestra línea sucesoria es una manera de mantenernos fieles a nuestros padres, abuelos y demás antepasados, una manera de seguir la tradición familiar y de vivir conforme a ella. Esa lealtad es la que empuja a un estudiante a suspender el examen que su padre nunca aprobó, movido por un deseo inconsciente de no sobrepasar socialmente a su progenitor.

O a seguir con la profesión de su padre, ya sea fabricante de instrumentos musicales de cuerda, notario, panadero o médico. O, en el caso de las mujeres de una misma familia, a casarse a los dieciocho años y tener tres hijos, todas niñas o todos niños. 

A veces, esta lealtad invisible sobrepasa los límites de lo verosímil y, sin embargo, se repite. ¿Conoce la historia de la muerte del actor Brandon Lee? Murió en medio de un rodaje porque, desgraciadamente, alguien olvidó una bala en un revólver que tenía que estar descargado. 


Ahora bien, justo veinte años antes de este accidente, su padre, el famoso Bruce Lee, murió de una hemorragia cerebral en pleno rodaje de una escena donde su personaje supuestamente moría de un disparo lanzado con un revólver que se suponía no estaba cargado… Mantenemos, literalmente, una poderosa e inconsciente fidelidad a nuestra historia familiar y nos da muchísimo miedo inventar algo nuevo en la vida. 


En algunas familias, vemos que el síndrome del aniversario se repite, en forma de enfermedades, muertes, abortos naturales o accidentes, durante tres, cuatro, cinco, ¡Y hasta ocho generaciones!

Sin embargo, existe una razón más oscura por la que repetimos las enfermedades y los accidentes de nuestros antepasados. Si toma un árbol genealógico cualquiera, verá que está lleno de muertes violentas y adulterios, anécdotas secretas, alcohólicos e hijos bastardos. Todo esto son cosas que uno esconde, heridas secretas que uno no quiere mostrar. Ahora bien, ¿Qué sucede cuando, por vergüenza, por conveniencia o por proteger a nuestros hijos o a nuestra familia, no hablamos del incesto, de la muerte sospechosa o de los fracasos? El silencio alrededor del tío alcohólico creará una zona de sombras en la memoria de un hijo de la familia que, para llenar el vacío y las lagunas, repetirá en su cuerpo o en su vida el drama que han intentado ocultarle.

En una palabra, será alcohólico como el tío. Ya en su época, Freud decía que “lo que no se expresa con palabras, se expresa con los dedos”, cito de memoria. Yo creo, como escribí en mi libro, que “lo que las palabras no dicen, los males lo comunican, lo repiten y lo expresan”.



21 de marzo de 2015

JODOROWSKY NOS REGALA SU PELÍCULA "LA DANZA DE LA REALIDAD"


Hoy es un día especial, el Dia Internacional de la Poesía, la llegada de la Primavera a nuestro hemisferio.

Ambas, poesía y primavera, nos aportan la ternura y la gracia que nutre nuestra alma.

Siempre es un gran placer la lectura de los libros de Alejandro Jodorowsky, su lucidez, su imaginativa genialidad. Tuve la fortuna de conocerle y estudiar con él, siempre le sigo en sus visitas a Madrid, para mi es un referente y me apetece compartirlo hoy, con mi gratitud.


Lo prometido es deuda dicen y aqui esta gratis, aunque diga privado, el gran film La Danza de la Realidad.

Ahora, nos regala su película, una recreación de su novela autobiográfica. Recuerda que puedes contribuir a la creación de la segunda parte, Poesía sin Fin. Infinitas gracias, Alejandro, staff y Satori Films.

Para verla sólo tienes que abrir el link e ingresar la clave "poesiasinfin"


Enlace a LA DANZA DE LA REALIDAD




17 de marzo de 2015

TESTIMONIO DE UNA TOMA DE CONCIENCIA

Hoy comparto este feedback de un proceso por skype, que generosamente me enviaron el día 3 de Marzo. A día de hoy, mi cliente ya tiene un nuevo hogar, y está haciendo su mudanza. 

Mi agradecimiento por su confianza en mi programa de entrenamiento con BioCoaching, que acelera resultados y proyecta metas alcanzables. Así es el increíble poder de las emociones conectadas con nuestra biología. 

"Ayer cuando nos despedimos de la sesión, me recosté en el sillon un ratito como me dijiste tú; y estaba totalmente shockeado. Sólo sentia mi cabeza revuelta y yo muy alterado; al cabo de un rato me fui relajando, las cosas se iban calmando e iba comprendiendo... y sabes que? a medida que eso pasaba, en un momento (siempre con los ojos cerrados) vi como especie de rayo de luz, muy claro y brillante sobre mi cabeza, que me tocaba y me transmitia eso: "luz" y eso me dio una paz y una claridad mental que no la puedo explicar, y luego me quedé serenamente dormido por un rato... que fue eso?.

Y por otro lado, hoy amanecí sabiendo que ya es tiempo de marcharme de casa de mis padres. Ya no tengo nada que hacer aqui, y comprendo que si continúo esperando a que llegue un empleo mejor, entonces ese paso no lo daré nunca. Ahora sé claramente que debo irme, y que luego Dios me mandará ese empleo a mi vida, mientras tanto agradezco el que tengo, que es el que me va a permitir poder mantenerme independiente de mis padres hasta que llegue uno mejor. 
Lo veo muy muy claro ahora, y me da tanta alegria!"

Recuerda que puedes pedir tu cita presencial en Madrid o por skype desde tu casa.

Escribenos a info@pazdelreal.com


11 de marzo de 2015

VIDEO - LA TRANSMISIÓN DE LAS MEMORIAS TRANSGENERACIONALES


La biología convencional siempre ha creído que nuestra herencia genética queda grabada y determinada en el momento de la concepción, pero la #EPIGENÉTICA ha demostrado que no es así.

Los genes se ven afectados y modificados por las experiencias que los antepasados han vivido. Incluso tus vivencias actuales modificarán los genes de tus descendientes.

Estudios realizados sobre la transmisión de los efectos de experiencias vividas, así como de los cambios en el entorno y la ecología, a través de las generaciones, lo hacen evidente.

La hormona del cortisol, que sirve para regular el estrés, estaba presente también en los niños que habían escuchado las historias de sus padres, acerca del 11-S o del holocausto. 

Asímismo, los nietos de estas personas también han heredado estas memorias en el TRANSGENERACIONAL.

¿Puede heredarse la hambruna? 

¿Afecta ésta al desarrollo de diabetes en generaciones posteriores?

¿Si tu abuela estuvo expuesta a alguna sustancia durante su embarazo, puedes transmitir esta sensibilidad a tus nietos?

¿Puede haber sido programado el alzheimer en el árbol transgeneracional?

ACLARA TUS DUDAS EN ESTE VIDEO 
Y COMPRENDE MEJOR LOS EFECTOS DE
LA TRANSMISIÓN DE MEMORIAS  TRANSGENERACIONALES


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ENLACE DE ACCESO AL VÍDEO - EPIGENÉTICA Y TRANSGENERACIONAL



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7 de marzo de 2015

VIDEO " EL CÁNCER DE MAMA" POR ENRIC CORBERA

Hoy comparto con vosotros el último vídeo de Enric Corbera, con aportaciones muy interesantes.

Os lo recomiendo, sobre todo si estáis o habéis estado en proceso de cáncer de mama, en cualquiera de sus diagnósticos, o bien enviarlo a alguna mujer que se encuentre en este trance.

Podéis encontrarlo ya en youtube, pero en enlace os dirigirá directamente:


EL CÁNCER DE MAMA desde la BIONEUROEMOCION



Recuerda que acompañamos a las personas a tomar conciencia de su historia personal, prenatal y transgeneracional, para poder integrarla y tomar así las decisiones que transformen sus vidas.

Pide tu cita y el protocolo de preparación en info@pazdelreal.com


6 de marzo de 2015

UTILIDADES PARA BUSQUEDA DE EMIGRANTES EN IBEROAMERICA


Una de las grandes dificultas con las que topan nuestros clientes es la ausencia de información y datos exactos sobre los ancestros que proceden de otro continente.

Este es el caso de las consultas que llegan desde iberoamérica.

Aquí disponéis de un portal del Ministerio de Educación Cultura y Deporte de España.

Aquí puedes realizar una búsqueda de antepasados que emigraron desde España: Movimientos Migratorios

En este enlace encontrás la página con recomendaciones de enlaces a las Bases de Datos de Carácter Migratorio de ARGENTINA, BRASIL y CUBA, entre otros: Bases de Datos


Te recomiendo ver este VIDEO para refrescar la memoria, muchos de nuestros antepasados tuvieron que emigrar y de ellos se ha perdido el rastro...

¿podrías encontrarles en estas páginas?

PORTAL DE MOVIMIENTOS MIGRATORIOS IBEROAMERICANOS



5 de marzo de 2015

MUÑECAS CON CORAZÓN

¡Recuperando la cordura!  

Una muñeca que se parece realmente a una mujer. Una inspiración para el regreso a lo natural. 

Me produce mucha ternura ver a esta muñeca con lunares y cicatrices que puedes ponerle “a demanda”.

Yo misma fuí una niña con cicatrices, en cambio nunca me sentí diferente o acomplejada por ello. Claro está que yo no tenía una Barbie para jugar, yo era más de Nancy, una muñeca grande y con unos vestidos increíblemente reales. Cuando vi una Barbie, me pareció una caricatura, un juguete minúsculo con el que no me identifiqué.
 
¿No crees que es maravilloso que las futuras generaciones puedan crecer lejos del estrés que produce la comparación extrema con unos estándares que vienen impuestos por una industria que necesitará vender productos y servicios que, en lugar de acercarnos más a nuestra esencia y comodidad, nos alejan cada vez más de lo que significa Ser humano y valorarse a uno mismo por lo que se Es y no por lo que se Aparenta?

¿y tú qué opinas? 

Pincha en el enlace y No te pierdas EL VIDEO del experimento con los niños de las escuela St. Edmund's Academy en Pittsburgh, en este enlace: La muñeca Lammily





2 de marzo de 2015

EL DON DE LAS PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES (P.A.S.)

Este fué un extraordinario descubrimiento en mi vida: reconocer mi alta sensibilidad y comprender que no era una persona rara, sino altamente sensible.

Hablamos de Alta Sensibilidad cuando una persona tiene su sistema nervioso más fino, más desarrollado que la mayoría de la gente. 

Esto tiene como consecuencia que esa persona recibe relativamente mucha más información sensorial que alguien con una mediana sensibilidad. Esto tiene como consecuencia que la persona recibe relativamente mucha más información sensorial que alguien con una mediana sensibilidad.

La persona altamente sensible se suele sentir:

- Afectada por luces brillantes, olores fuertes y ruido en general
- Abrumada por un exceso de trabajo y masas de gente
- Insegura y tímida
- Conmovida por las artes y la naturaleza
- Dolida por el sufrimiento ajeno
- Llamada a ayudar a los necesitados

La persona altamente sensible suele tener:

- Una gran facilidad para enamorarse
- El umbral de dolor bastante bajo
- Dificultad para mantener sus límites personales y para decir “no”
- Tendencias perfeccionistas
- Dificultades con el manejo de situaciones estresantes
- La capacidad de detectar sutilidades en el ambiente

El don de la Alta Sensibilidad puede conducirte a desarrollar tus grandes cualidades (creatividad, empatía, visión, lealtad, flexibilidad…) en favor de otras personas y por tí mismo.

Te invito a ver este interesante documental emitido en TVE sobre las personas con P.A.S.

CLICK EN ESTE ENLACE:  CRÓNICAS: PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES

LA NUMEROLOGÍA DE IKER CASILLAS

EL INFARTO Y EL ACÚFENO Estaba redactando un post para mi nuevo blog. Se trata de un caso de acúfenos que mi cliente tiene desde hac...